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BETO es la imagen del grupo multidisciplinario “EL BUEN CIUDADANO”, y aunque es una persona ordinaria, siempre está dispuesto a realizar acciones extraordinarias. Beto soy yo, pero también eres tú y es él, cuando somos capaces de hacer lo que debemos hacer, en el momento en que debemos hacerlo.
Una sola pregunta, ¿qué debemos hacer? incluye múltiples respuestas, porque los distintos quehaceres dependerán del papel que estamos desempeñando, como padres, hijos, vecinos, amigos, empleados, empleadores, estudiantes, maestros, conductores, peatones, en fin, los diferentes escenarios en los cuales actuamos cada día de nuestra vida.
Los buenos ciudadanos cumplen normas, reglamentos, decretos y leyes, acción ordinaria y corriente, la diferencia, está en cumplir por convicción y no por obligación, está en cumplir por conciencia y no por evitar un castigo o sanción. Beto logró entender, que la mejor manera de acceder al derecho, es cumpliendo el deber.
Mientras el mundo habla de derechos, Beto solo habla de deberes, porque observó que cuando yo cumplo mis deberes, satisfago los derechos tuyos y los de él, y de igual manera, cuando tú cumples tus deberes, satisfaces mis derechos y los de él.
Beto es coherente con lo que piensa, dice y hace, solo dice lo que piensa, y solo hace lo que dice, donde lo más importante por destacar, es que no cambia su pensamiento al cambiar el lugar donde esté ubicado, Beto sigue siendo el mismo ciudadano y piensa de la misma manera, cuando hace parte de la población civil, o cuando hace parte de la población gubernamental.
Trabajar por el bienestar colectivo, olvidando el bien individual o personal, es una tarea bastante difícil, sin embargo, la incorporación de este principio como un estilo de vida, es parte del éxito en cual se mueve Beto, lo que ha permitido a la sociedad, identificarlo como un buen ciudadano. A fin de cuentas, los bienes colectivos son mucho más perdurables que los bienes individuales, y constituyen un agregado de valor a la calidad de vida de toda la sociedad.
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